PulsO
Había llegado de despedir a la mayor de sus motivaciones, a aquella que era la única razón de actuar dentro de la monotonía de los días...
Había prometido esperarla, y asi lo haría. Se sentó en su sillón a apaciguar su dolor y a evitar que el extrañar carcomiera sus entrañas y aún más los recuerdos que yacían dentro de él.
La lúgubre soledad era su compañía hasta que entre cavilaciones nota que el silencio no existía junto a él, sino que dos sonidos irrumpían en la habitación, eran semejantes y de diferente magnitud, dos tic tac uno a lo lejos, y otro más cerca, luego comprendió que el latir de su corazón acompañaba el ritmo del segundero del reloj, ahora la manifestación del sentimiento y la voluntad el tiempo serían quienes estuvieran ahí mientras él con esperanzas siguiera esperando...
Asi pasaron los días y el sólo escuxaba aquellos sonidos postrado en su sillín, a veces su latir y el reloj competían; su corazón deseaba q el tiempo pasara rápido y aceleraba su latir apra q el tic tac avanzara más veloz al querer alcanzar los latidos, pero no sucedía, era el reloj kien mandaba y el corazón kien sólo se resignaba, impertérrito él contemplaba como los 2 sonidos al compás de un maestro invisible coordinaban su palpitar, y se daba cuenta q el corazón obedece al tiempo y el tiempo aún teniendo latir no conocía de tener corazón.
Seguían pasando las horas y los días, de manera lenta y tortuosa, y él seguía esperando y oiendo el pulso de estos elementos, nunca se cansaba de hacer nada, pero ya no era el mismo. El tiempo agotaba sus energías y vencía de a poco al corazón. Implacable el tiempo pasaba sobre él y avasallaba con crueldad su vivir.
Los días pasaban y era siempre lo mismo, la rutina lo consumía de manera oprobiosa y él no lo notaba pues el deseo era mayor, hasta el último segundo tuvo la certeza de que la vería, hasta el último segundo la espero, hasta el último segundo; hasta su último palpitar...
Ahora en la habitación sólo se oía un solo latir... el del reloj.